La historia del violín

Los instrumentos de cuerdas fueron los primeros en registrarse en Europa durante la época medieval. Dentro de la historia del violín, por “de cuerdas” nos referimos a aquellos instrumentos tocados con un arco. Fue en el siglo XV cuando, lentamente, se desarrolló la familia de los instrumentos de cuerda frotada y violines. El renacimiento causó un gran impacto en todas las artes y particularmente en la construcción de violines y otros instrumentos. El violín como es conocido hoy en día se construyó a comienzos del siglo XVI. También emergieron en este clima la viola y el chelo. Todo lo que se explica acerca del violín y sus estructuras pueden referirse a la familia entera de instrumentos de cuerdas y a los conciertos relacionados. Este grupo de instrumentos ha sido desarrollado con el fin de satisfacer nuevas ideas sonoras que surgieron durante ésa época en Italia.

Gradualmente, tomaron el lugar de las violas que los precedieron. Fue con los fabricantes Cremonese que trabajando en este ambiente el violín y su familia alcanzaron el cenit, y aunque las innovaciones técnicas han sido aplicadas a través del tiempo, el plan y su forma básica aún se usan hoy en día. En Italia, habiendo escapado de la guerra por treinta años, los fabricantes de violines alcanzaron un enorme desarrollo. Andera Amati vivió en Cremona entre 1535 y 1611; se convirtió en el fundador de la escuela fabricante de violines más famosa del mundo. Otras escuelas son la de Brescia, la de Cremona, la de Milán y la de Nápoles.

Más tarde, la fabricación de violines se expandió por todo el continente europeo. Pero fue Cremona la casa de los fabricantes de violines más famosos: las familias Amati y Guarneri, Antonio Stradivarius, las familias Ruggeri y Bergonzi. Por más de 150 años, los violines hechos por Stradivarius y Guarneri han sido los instrumentos de concierto más codiciados.

La decadencia de la fabricación de violines comenzó durante la segunda mitad del siglo XVIII. Debido a la demanda creciente de instrumentos, los fabricantes de violines fueron forzados a producir mayor cantidad en menor tiempo. Así comenzaron a usar barnices que se sacaban más rápidamente pero que no alcanzaban la calidad de los viejos instrumentos. Aún, cada fabricante y cada entusiasta de los violines lamentan la desaparición del viejo violín original italiano. Por ello hay algunos fabricantes quienes intentan con gran esmero reconstruir los viejos barnices; ellos invirtieron en abundancia para todos sus experimentos.


Muchas influencias negativas frente a la construcción de violines resultaron de la contaminación de nuestro ambiente. Se sabe que en tiempos pasados, las balsas transportaban todos los troncos de los árboles talados. El río Po hace 250 años atrás —un río puro— no puede ser comparado con las contaminadas vías fluviales de nuestros tiempos. El mismo factor es válido también para casi todos los tramos de agua.

Debido al hecho de que la madera es un material altamente absorbente todas las sustancias disueltas en el agua penetran en ésta. Durante el proceso de secado, todas las sustancias permanecen en la madera. Además, durante el proceso posterior trabajado por el fabricante del violín, la influencia negativa que quedó en la madera no puede ser corregida. Pero el ambiente es un aspecto importante no sólo en lo concerniente a la madera.

Todas las sustancias, que son usadas para producir los barnices son productos naturales. La sustancia llamada tapa poros consta de propóleo, el cual es una sustancia producida por las abejas. El color de los barnices proviene de colorantes vegetales naturales, los solventes son oleos etéreos naturales. Todas las sustancias naturales que son usadas en la construcción del violín no se comparan con las sustancias de tiempos anteriores; desafortunadamente, han perdido su pureza.

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