La tonalidad musical

Los sonidos musicales están compuestos por una tonalidad, una duración y un timbre. La tonalidad es determinada por la frecuencia de vibración del sonido, tal como la nota La, cuya tonalidad moderna de concierto se encuentra estandarizada a 440 Hz. La afinación es el proceso de asignar un tono a cada nota. La diferencia tonal entre dos notas es llamada intervalo. El intervalo más básico es la octava; una nota y otra nota con dos veces su frecuencia forman un intervalo de octava.

Por ejemplo, si la tonalidad con frecuencia 440 Hz. es La, entonces las tonalidades con frecuencias de 880 Hz, 1760 Hz, al igual que las de 220 Hz, 110 Hz y 55 Hz, son también tonalidades en La. Esos múltiplos que parecen exactos, no lo son tanto en el piano dando lugar al fenómeno llamado inarmonía. Las notas pueden ser ordenadas en diferentes escalas. Las notas diatónicas de una escala pueden ser consideradas como tonos a evitar. En la teoría de la música occidental, la octava se divide en 12 notas, cada una llamada semitono. Los patrones de semitonos y tonos (2 semitonos) componen una escala en dicha octava. Las escalas más comunes son la mayor, la armónica menor, la melódica menor y la natural menor. En el lenguaje de la música escrita se utiliza el sistema de tonalidades mayores y menores, el tono de una pieza determina que escala se debe usar. Al transcribir una pieza de Do mayor a Re mayor deberán escribirse todas las notas dos semitonos más arriba.

Incluso en la música moderna el cambiar la clave de una obra puede modificar el sentimiento de dicha pieza, esto se debe a que se cambia la relación entre las tonalidades de la composición y el rango tonal del instrumento en el cual se interpreta la pieza modificada. Sin embargo, es posible que al cambiar el tono en el que debe ser interpretada la pieza, el oyente no note ninguna diferencia, ya que dicho cambio no modifica la relación entre los tonos individuales.

Por lo tanto, los tonos diferentes son considerados en muchos casos equivalentes y se lo toma como una cuestión de elección por parte del o los intérpretes. Esto es algo especialmente cierto en el caso de las canciones populares y folk. En la música, tonalidad es el término técnico empleado para describir cuán grave o aguda es una nota. Esta depende de la frecuencia (número de vibraciones por segundo), la cual se mide en hercios (Hz). La tonalidad también hace referencia a la pauta según la cual se afinan los instrumentos. Hoy en día la tonalidad internacionalmente aceptada es la de La por encima del do central (La4), que tiene una frecuencia de 440 Hz (vibraciones por segundo). Se la conoce normalmente como tonalidad de concierto.

Ahora la tonalidad puede ser medida con bastante precisión por los aparatos de afinación electrónica. Estos han comenzado a reemplazar al tradicional diapasón, pero aún sigue siendo muy común que las orquestas practiquen afinar los instrumentos con el La4 del oboe. La tonalidad absoluta, también llamada tonalidad perfecta u oído absoluto, es la habilidad de nombrar cada nota oída, o de cantar cualquier nota que se pida. Esto es muy importante en los cantantes de óperas o para tocar de oído.

Ahora se considera que debe aprenderse a una edad muy temprana mediante la exposición con un instrumento bien afinado, sea este una guitarra, un violín o un piano. Una persona que tiene una tonalidad perfecta no necesariamente tiene que poseer otra habilidad musical. La tonalidad absoluta no es particularmente rara y muchos músicos la poseen, aunque recientes estudios indican que es en realidad una memoria tonal.

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