Las sinfonías

Avanzando en la teoría musical, podemos decir que las principales características de las sinfonías clásicas, tal cual existían hacia finales del siglo XVIII (previo a la aparición de la música romántica), en la zona de habla alemana eran:

1) Poseían 4 movimientos: de los cuales el primero solía ser un movimiento rápido en forma de sonata, el segundo un movimiento lento, el tercero variaba entre un minueto y un trío o una danza ternaria como (scherzo) un movimiento con una simple métrica triple, y finalizando con un cuarto movimiento rápido en forma de sonata y/o rondó.

2) Poseían una parte instrumental: para ser interpretada por una orquesta de tamaño relativamente moderado, como se acostumbraba en esa época.

Luego de que Beethoven comenzó a experimentar con la estructura de dichos movimientos y con las características programáticas en su Sexta Sinfonía, y luego añadió cantantes al último movimiento de su Novena Sinfonía, las posibilidades de moldear el formato de la sinfonía eran ilimitadas, comenzando desde la era Romántica cuyas características eran, entre ellas:

1) Modificación de la estructura de los movimientos: mayores movimientos y/o estructuras de movimientos con varias etapas (Roméo et Juliette de Berlioz; la Segunda y Tercera Sinfonía de Mahler); estructuras con un único movimiento y/o movimientos sucesivos, por ejemplo la Séptima Sinfonía de Sibelius; Eine Alpensinfonie de Richard Strauss y la Cuarta Sinfonía de Carl Nielsen.

2) Mayor variación en la parte instrumental: orquestas de cámara (implementadas por Berlioz, Mahler, Bruckner); canto solista y/o coral que se extiende durante los diferentes movimientos de la sinfonía (por ejemplo: la Segunda Sinfonía de Mendelssohn; la ópera Romeo et Juliette de Berlioz y la 14ª Sinfonía de Shostakovich); nuevos o inusuales instrumentos, por ejemplo una especie de sonajero hecho con pezuñas de vaca que se utilizó en la Sexta Sinfonía de Mahler; Ondes Martenot en Turangalîla-Symphonie de Olivier Messiaen; sinfonías que no empleaban orquestas sinfónicas (sinfonías para ser interpretadas por un solo órgano eran creadas por Charles-Marie Oidor y Louis Vierne y también la Sinfonía para piano solo de Charles-Valentín Alkan.

3) Extensión del programa: incluso luego de que el tono del poema halla separado del género sinfónico como tal, estas especies musicales fueron publicadas con programas mucho más extensos, explícitos (como en Roméo et Juliette de Berlioz, luego de Shakespeare, así como también en su Sinfonía Fantástica) haciendo referencia a la literatura, a la poesía y a la música popular (como en la sinfonía cycle de John Kenneth Graham), o mucho mas implícitas, como una sucesión de sentimientos (como en la Sexta Sinfonía de Tchaikovsky o en Los cuatro temperamentos de Carl Nielsen).

La palabra sinfonía deriva del griego Συμφωνία, una combinación de syn-(‘συν’, con) y phone (‘φωνή’ sonido), que deriva a su vez del latín symphonia. El término fue usado por los griegos, en primer lugar para definir el concepto general de "concordancia", ambos caracterizados por sonidos sucesivos y en unísono con sonidos simultáneos; en segundo lugar, específicamente hablando, lo emplearon para nombrar a los pares de sonidos sucesivos concordantes (por ejemplo: los “intervalos perfectos” de la música moderna; la 4ª, la 5ª y la 8ª); y en tercer lugar considerando la armonía de una octava, (refiriéndonos al arte de cantar en octavas) en oposición a cantar y tocar al unísono.

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