El acompañamiento musical

El acompañamiento musical es el arte de tocar junto a un solista o un conjunto, y que actúa a modo de soporte a la música que éstos interpretan. Una figura de acompañamiento es un gesto empleado repetidamente durante un acompañamiento, por ejemplo: el bajo en una línea musical y otros arpegios de tipo ostinato o riffs.

El acompañamiento armónico es aquella música que acompaña a una línea melódica, suele ser cordal e interpretada por los siguientes instrumentos (los cuales pueden ser acústicos o eléctricos) guitarra, piano, órgano y bajo, pero también puede ser interpretada por aquellos instrumentos que ordinariamente tocan la melodía principal, tales como el violín. En la mayoría de la música tonal, la melodía y el acompañamiento comparten el mismo grupo de tonos, mientras que en la música atonal la melodía y el acompañamiento son elegidas de grupos de tonos totalmente separados, en muchos casos de diferentes escalas.

Un gran número de pianistas clásicos se han vuelto famosos como acompañantes más que como solistas; el ejemplo mejor conocido es tal vez G. Moore, mejor conocido como acompañante de canciones. En algunas escuelas americanas, el título de pianista o artista colaborativo reemplaza al de acompañante.

En muchas obras se puede observar alguna indicación, por parte del autor del tipo obbligato (acompañamiento obligatorio) o ad libitum (a gusto del intérprete). El basso continuo (bajo continuo) es una forma de notación empleada especialmente en los acompañamientos de la música barroca.

La música adicional, pero a la vez subordinada, se emplea como soporte a la línea melódica. En la música para piano, por ejemplo, la mano izquierda interpreta, por lo general, los acordes que sirven como acompañamiento para la melodía tocada de oído por la mano derecha. De un modo similar un músico solista es por lo general acompañado por un piano o una orquesta.

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