Confesiones de un compositor de canciones

Una vez que un estudio de grabación llega a un cierto tamaño, ha de tener un gato. Esa parece ser la ley de la naturaleza no escrita y la resiste a su propio riesgo. Sucede mientras esta desembalando el nuevo reverberador que lo llevará hasta el siguiente nivel de sonido. Antes de que el cartón ha sido eliminado, hay un arañazo en la puerta del estudio. Y usted realmente no tiene nada que decir sobre el solicitante. Aparentemente hay cierta red mística de gato de estudio, y que cuando se apague la alarma, Ma. Naturaleza recoge el gatito y lo envía a la puerta.

Confesiones de un compositor

Esta mañana en particular, abrí la puerta y ahí estaba Macca, alias Mac Daddy, alias el propulsionado tripulante de derribo. ¡Gato!: Dije, y el gato pasó por delante de mí y salto a mi silla favorita, donde procedió a masticar las esquinas de mi afinador de guitarra. Me incline hacia los alicates para sacarle sus dientes. Un momento después estaba intentando sanar cuatro heridas sangrientas en la parte de atrás de mi mano. Decidimos llamarlo un empate. Bueno, el gato lo hizo en realidad.

Macca se convirtió en el gato del estudio, lo cual le dio excusa para dejar de capturar de ratones, lagartijas o mantis, pero le dio tiempo para correr por las cortinas, enredarse en los cables MIDI, y tomar el café tibio de mi taza mientras yo busco un CD virgen de la alacena. También se lo puede escuchar entonando un par de canciones, mientras escupe una bola de pelos en el fondo. Incluso, en una ocasión, se puede escucharlo golpear la ventana en una de mis canciones denominada Esta es mi lista, la cual se puede escuchar en la Web. La voz era tan buena que no quería grabarlo de nuevo, pero si lo hice firmar una renuncia de regalías.

Ha utilizado hasta ocho vidas a la vez una tarde, cuando contesté el teléfono en medio de una armonía sobre doblada. Lo vi de reojo subirse a la consola en donde empezó a mover los controles del sintetizador de sonido hacia arriba y hacia abajo, mientras caminaba sobre el teclado de la computadora. Empezó a salir humo de los altavoces. Me eché hacia atrás. La parte de atrás de mi silla golpeó el sintetizador. La estructura entera que contaba con un sintetizador de 24 pistas, un teclado y un bastidor de reverberaciones, compresores y amplificadores comenzaron a caer. Afortunadamente la silla me tiro al piso, por lo que la mayor parte del equipo aterrizó en mi cuello. El gato salio volando por la puerta, a través de varias zonas temporales antes de aterrizar en los arbustos.

Treinta sudorosos minutos después, volví a colocar todo en su lugar y el Valium estaba empezando a actuar. Hubo un arañazo en la puerta. Al abrirla, encontré a Macca con una oferta de paz. Hay tantas cosas para hacer en un estudio con un ratón recién muerto. Dije: OK, pero el ratón se queda fuera y a la una, a las dos y a las tres.

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Un comentario to 'Confesiones de un compositor de canciones'

  1. Jesus Reyes - octubre 1st, 2009 at 10:12 pm

    Bueno, Y el orden? y Lso signos de interpretacion. o Sera Yo?


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