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Sinopsis de la ópera
Tristán e Isolda
de
Richard Wagner
Acto I
La leyenda de Tristán e Isolda se lleva a cabo durante la
Edad Media, época en la que prevalecen los caballeros y sus valores. A bordo de
un barco que viaja desde Irlanda a Cornwall, una voz de marinero resuena desde
las jarcias. Su canto sobre una joven irlandesa fastidia a la ardiente Isolda,
quien está siendo tomada por Tristán como novia para su tío, el Rey Marke.
Isolda desea que el barco se hunda antes que se cumpla su odiado destino. Su
compañera, Brangäne, intenta, en vano calmarla. En lugar de ello, Isolda está
enfurecida con el caballero Tristán, a quien ella observa, parado sobre la
cubierta, evitándola: al tener que entregarla a su tío, él no muestra
consideración por los sentimientos de Isolda. Ella envía a Brangäne para que
convoque a Tristán, quien le envía cortésmente, una evasiva respuesta. Su
sincero compañero, Kurwenal, sin embargo, le dice a Brangäne que Tristán no es
un vasallo que está a la entera disposición de Isolda. Avergonzado por este
arrebato, Tristán envía a Kurwenal afuera, pero no antes éste ha entonado un
insolente verso acerca del prometido de Isolda, Morold, a quién Tristán había
matado en combate poco tiempo atrás. Los marineros continúan el estribillo
mientras que la alicaída Brangäne regresa junto a la furiosa Isolda, quien le
recuerda que luego de que Tristán llegara a Irlanda para recolectar impuestos
para el Rey Marke y matara a Morold, ella misma lo atendió y cuidó hasta que
sanara, empleando los conocimientos de su madre sobre las hierbas y la magia.
Cuando ella descubre que él fue el asesino de su prometido, ella lamenta su acto
de caridad pero cuando el miraba amorosamente sus ojos, ella se apiadaba de él.
Ahora el delibera sobre sus sentimientos para con su tío. Ella arroja una
maldición sobre su cabeza y desea la muerte para ambos (Tristán y Marke).
Brangäne intenta decirle a Isolda que no es deshonroso casarse con un rey, y que
Tristán simplemente está cumpliendo con su deber. Isolda responde macabramente
que ello muestra su escasez de amor por ella. Cuando Brangäne recuerda a la
joven, que su madre le otorgó su arte secreta, Isolda le dice a Brangäne que
prepararán una de las pociones de su madre—la que trae la muerte. Un grito desde
la cubierta, que exclama ¡Tierra a la vista! es seguido por la llegada de
Kurwenal, quien insta a Isolda a que se prepare para el desembarco. Ella replica
que no acompañará a Tristán hasta que él se haya disculpado con ella por sus
ofensas. Kurwenal lleva el mensaje a su señor, mientras que Isolda fuerza a
Brangäne a servir la poción. Tristán aparece, saludando a Isolda con fría
cortesía. Cuando ella anuncia que desea satisfacción por la muerte de Morold,
Tristán le ofrece su espada, para tomar venganza. Pero esto violaría la
hospitalidad del Rey Marke y sus propios votos replica ella. Lo mejor sería que
ella y Tristán hicieran las pases con una bebida de la amistad. Sabiendo que
ella se refiere al envenenamiento de ambos, él bebe, y ella hace lo mismo.
Esperando la muerte, ambos intercambian una prolongada mirada de amor, y caen en
un abrazo apasionado. Brangäne admite haber mezclado una poción de amor mientras
las voces de los marineros aclamaban la llegada del barco a Cornwall.
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Acto II
En un jardín del castillo de Marke, los cuernos distantes dan señal de la
partida del rey y su séquito a una fiesta de cacería. Impaciente por encontrarse
con Tristán, Isolda cree que la fiesta es a lo lejos, pero Brangäne le advierte
sobre los espías, particularmente Melot, un caballero celoso a quien ella ha
visto vigilando a Tristán. Isolda dice que Melot es amigo de Tristán y urge a
Brangäne para que sacara la antorcha y así Tristán pudiera acercarse. Brangäne
sabe que ello es imprudente, pero cuando ella lamenta haber cambiado las
pociones, Isolda le dice que fue el poder de las reglas del amor y el destino
los que guiaron sus manos a hacerlo. Enviando a Brangäne para que vigile, Isolda
misma saca la antorcha y saluda a Tristán con entusiasmo. Ambos saludan a la
oscuridad, la cual destierra la luz de la realidad diaria y las falsas
apariencias. Fueron las fuerzas de la luz del día, exclama Isolda, las que han
causado que Tristán se comportara convencionalmente y la trajera desde Irlanda;
la poción, el poder del amor, los ha liberado de esa ilusión. Sintiéndose
seguros en la veracidad de la noche, ellos dan la bienvenida a los abrazos. La
voz distante de Brangäne les advierte que la noche pronto se atenuará y que el
peligro será revelado, pero los amantes comparan su olvido con la muerte, la
cual les otorgará la unión total. Su idilio es destrozado cuando Kurwenal los
interrumpe con una advertencia: el rey y sus seguidores han regresado, dirigidos
por Melot, quien ha denunciado a los amantes. Conmovido y preocupado, Marke
declara que fue el mismo Tristán quien le instó a que se casara y fue él quien
eligió a la novia, y le pregunta como es posible que un caballero a quien él
amaba tanto pudiera deshonrarle. Tristán dice que no puede responder, luego se
vuelve hacia Isolda y le pregunta si lo seguirá al reino de la muerte. Ella
acepta, y Melot se precipita hacia delante, desenvainando la espada. Herido,
Tristán cae en brazos de Kurwenal.
Acto III
Afuera en Kareol, en el castillo, hogar de Tristán en Bretaña, el
caballero yace gravemente herido, al cuidado de Kurwenal. A un Pastor que
pregunta por su maestro, Kurwenal responde tristemente que sólo la llegada
de Isolda, con sus artes mágicas puede salvarlo. El Pasto accede a cambiar
la triste melodía que está tocando en su flauta tan pronto como vea
acercarse un barco. Tristán pregunta donde se encuentra, luego, delirando
dice que ha visitado el reino de la noche y que retornará allí. El se
aferra a la vida sólo para encontrar a Isolda y llevársela con él. Tristán
agradece a Kurwenal por su devoción, luego imagina que ve el barco de
Isolda aproximándose. Pero el Pastor aún toca la triste melodía: el mar
está vacío. Tristán recuerda la melodía, que escuchaba cuando era niño en
conexión con la muerte de sus padres y la cual, luego asoció con su propia
aproximación a la muerte luego del duelo con Morold. El desea que la
medicina de Isolda le hubiera dado paz en lugar de haberle hecho revivir
el sufrimiento y los tormentos de sus añoranzas. Una vez más él se
desvanece, luego se reanima al imaginar la sonrisa de Isolda cercana.
Finalmente, la melodía del Pastor cambia por una alegre fanfarria, y
Kurwenal ve el barco. Tristán despierta en una creciente agitación. Por
una vez el bendice el día, debido a que iluminó el camino de Isolda hacia
él. Imprudentemente arranca sus vendajes, dejando sangrar sus heridas para
que ella pudiera curarlas—“para siempre”. No antes de que Isolda llegara a
la habitación el cae muriendo en sus brazos. Ella le pide que viva para
que juntos puedan compartir una hora final de reunión, pero él ya está
muerto. El Pastor avista otro barco, el cual Kurwenal asume que trae a
Marke y Melot, con sed de venganza. Aunque Brangäne está con ellos,
Kurwenal no la escucha y los ataca, matando a Melot y sosteniendo a la
criada de Marke acorralada hasta que él mismo cae, mortalmente herido.
Marke, inundado de maldad, ve al muerto Tristán, mientras Brangäne intenta
despertar a Isolda, diciéndole que el rey ha venido para perdonar y unir a
los amantes. Pero Isolda, inconsciente, tiene una visión en la que Tristán
la llama desde el más allá. ¿Debe ella sola percibir esto e ir a
encontrarse con él? Si debe. Mientras Brangäne intenta sostenerla, ella se
hunde, transformada en muerte, sobre el cuerpo de Tristán.
Otras óperas de Wagner:
• Tannhauser
• El anillo de los Nibelungos
• Parsifal
• Tristán e Isolda
• Sigfrido
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