Libreto de la ópera Tannhauser de Richard Wagner

ACTO I:
Alemania Medieval. En la Venusberg, la montaña mágica de Venus, el trovador Tannhäuser alaba a la diosa de la belleza, quien durante más de un año le dio su amor a él. Venus promete mayores placeres cuando Tannhäuser le pide su libertad, pero ella maldice sus esperanzas de salvación cuando el elije quedarse con los placeres simples y los dolores de la vida en la tierra. En respuesta él convoca a la Virgen María, y la Venusberg desaparece.

Tannhäuser se encuentra en un valle soleado cerca del castillo de Wartburg, donde los peregrinos al pasar lo inspiran a alabar las maravillas de Dios. Horns anunciar al Landgrave Hermann y a sus caballeros, quien reconoce a su compañero perdido y lo invita al castillo.

Uno de ellos, Wolfram Von Eschenbach, le recuerda a Tannhäuser que en el pasado su canto ganó el amor de Elisabeth, la bella sobrina de Hermann. Al escuchar su nombre, Tannhäuser lo abraza y se une a sus compañeros.

 

ACTO II
En el Salón de la Canción en Wartburg, Elisabeth saluda al lugar donde escuchó por primera vez la voz de Tannhäuser. Wolfram reúne a la pareja feliz, quienes cantan las alabanzas de Dios. Como los invitados llegan, Hermann promete la mano de Elisabeth al ganador de un concurso de canciones de amor. Wolfram le entrega un ideado homenaje a Elisabeth, a quien también amó. Tannhäuser, con su alma todavía poseída por Venus, canta un himno frenético a los placeres del amor del mundo. Todo el mundo queda shockeado, pero Elisabeth protege a Tannhäuser de los daños, logrando el perdón de su tío para su amado con la condición de que haga una peregrinación a Roma para solicitar la absolución.

ACTO III
Varios meses más tarde, Wolfram descubre a Elisabeth en el atardecer antes de un santuario en el valle de Wartburg. Ella busca entre los peregrinos a Tannhäuser, pero en vano. Destrozada, le reza a la Virgen para que reciba su alma en el cielo. Wolfram, solo, le pide a la estrella de la noche que la guié en su camino. Tannhäuser ahora se tambalea del cansancio para decir que a pesar de su penitencia, el Papa decretó que podía ser perdonado tan pronto como el personal del Papa pueda florecer. El hombre desesperado llama a Venus, pero ella se desvanece cuando Tannhäuser es recordado por Wolfram de Elisabeth, cuyo funeral estaba siendo procesado bajo el valle. Tannhäuser se derrumba, muriendo, sobre su féretro. Un coro de peregrinos entra, señalando un milagro: el personal del Papa, quienes estaban adelante, ha florecido.

Otras óperas de Wagner:
• Tannhauser
• El anillo de los Nibelungos
• Parsifal
• Tristán e Isolda
• Sigfrido

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