La zarzuela en el Siglo XX

Durante los primeros años del siglo XX se compusieron piezas de gran calidad como por ejemplo: Doña Francisquita de Amadeo Vives. La zarzuela fue respaldada con esos trabajos que, algunas veces, se adaptaban a la estructura operística italiana, gracias a los trabajos de Pablo Sorozábal, Federico Moreno Torroba y Jacinto Guerrero. El estilo de zarzuela continuó floreciendo gracia a los compositores de la estatura de Pablo Sorozábal—quien la vigorizó nuevamente como vehículo para los comentarios socio-políticos—Federico Moreno Torroba y Francisco Alonzo. Sin embargo, la Guerra Civil Española llevó a un declive del género, y luego de la guerra, su extinción fue casi total. No había nuevos autores en el estilo y las composiciones no eran renovadas.

No se han creados nuevos trabajos de relevada significancia desde 1950; el repertorio existente de la zarzuela es de producción costosa, y muchos clásicos han sido interpretados sólo esporádicamente en años recientes, mucho menos profesionalmente. El nombre de género ínfimo fue otorgado a la forma emergente de entretenimiento conocida como revistas, un género naciente de las cenizas de la zarzuela: trabajos musicales similares a la zarzuela sino que más brillante y audaz, con muchas escenas que fueron descriptas al mismo tiempo como “verdes” por contener temas sexuales y dobles sentidos picantes. Una de las obras maestras del género ínfimo es "La corte del Faraón", por Vicente Lleó (basada en la opereta francesa Madame Putiphar). Estas revistas cautivaron al público y aún hoy las canciones forman parte de la cultura popular.

 

Desde 1950, la zarzuela fue revivida gracias a grabaciones en discos. Una serie de zarzuelas fue puesta a la venta por la compañía Alambra con gran éxito, muchas de ellas dirigidas por el director español Ataulfo Argenta. Las mejores voces del momento, cantantes de ópera con gran renombre internacional tales como Teresa Berganza, Manel Ausense y Pilar Lorengar, interpretaron los papeles principales, y por ejemplo el Orfeón Donostiarra y el Coro de Cantores de Madrid interpretaron la parte coral.

Luego de la muerte de Argenta otros directores, como Indalecio Cisneros y Rafael Frühbeck de Burgos, que continuaron sobre sus huellas. Además, se hicieron grabaciones dirigidas por los mismos compositores, es el caso de Pablo Sorozábal y Federico Moreno Torroba, que emplearon grandes cantantes como por ejemplo, Alfredo Graus y Plácido Domingo. Recordemos que los padres de Domingo eran cantantes de zarzuela, y él creció trabajando dentro de las giras que realizaban en Mexico; la zarzuela lo inspiró a iniciar su carrera de cantante.


En Cuba las zarzuelas afrocubanas de Ernesto Lecuona, (María la O y El cafetal), y Gonzalo Roig (Cecilia Valdés, basada en la novela clásica de Cirilo Villaverde), disfrutaron de una breve era dorada de fama y política cultural, destacando la situación apremiante de la mujer mulata y otras, principalmente la clase baja de la sociedad cubana.

México y Filipinas también tuvieron sus propias, políticamente conscientes, tradiciones de zarzuela. El interés por este género se ha renovado desde finales de 1970 y nuevamente encontró un gran recibimiento en España, principalmente entre la juventud, quien disfrutó la música lírica y el espectáculo teatral. Desde la muerte de Francisco Franco, la zarzuela ha comenzado a hacerse conocer y amar por mucha gente que no pertenece al mundo hispánico.

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