La zarzuela romántica

Luego de la Revolución Gloriosa de 1868, el país entero se sumió en una profunda crisis (especialmente económica), la cual se vio reflejada en el teatro. El público no podía comprar las tan encarecidas entradas de teatro para las grandiosas presentaciones, las cuales llevaron al surgimiento de Teatros Variedades en Madrid, que ofrecía entradas mucho más baratas para obras de un solo acto (sainetes). Este “teatro de una hora” adquirió gran éxito y los compositores de zarzuelas se adaptaron a la nueva formula con entusiasmo. Las zarzuelas de un único acto fueron clasificadas como género chico mientras que las más largas (de tres actos), que duraban aproximadamente cuatro horas, eran llamadas género grande.

La gran zarzuela luchó en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, fundado por Barbieri y sus amigos alrededor de 1850. Un nuevo teatro, el Apolo, fue inaugurado en 1873. Al principio intentó presentar el género grande, pero luego cedió al gusto y a la economía de la época, y se convirtió en el “templo” del más popular, género chico, hacia finales de 1870. El contenido musical de esta era se extiende desde las arias operísticas de gran escala (romanzas) hasta las canciones populares, y desde el alto drama poético hasta los personajes cómicos de la vida común. Hay además muchos tipos de zarzuelas entre los dos géneros nombrados anteriormente, con una variedad de sabores musicales y dramáticos.

 

Muchas de las mejores zarzuelas fueron escritas en los 80s y 90s, pero la forma continuó adaptándose al nuevo estímulo teatral hasta bien entrado en siglo XX. Con el comienzo de la Guerra Civil Española, la forma declinó rápidamente y las últimas zarzuelas románticas para sostener el escenario o el el teatro fueron escritas alrededor de 1950. Mientras Barbieri producía la mayor zarzuela grande en El barberillo de Lavapiés, el exponente clásico del género chico fue su alumno Federico Chueca, cuya obra La gran vía (interpretada por Joaquín Valvedere) adquirió un éxito de culto tanto en España como en toda Europa.


El heredero musical de Chueca fue José Serrano, cuyas cortas zarzuelas—notablemente La canción del olvido, Alma de dios y las posteriores Los claveles y La dolorosa—forman un puente estilístico a las zarzuelas más musicalmente sofisticadas del siglo XX.

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