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La opereta
Se esperaba que los
compositores extranjeros que escribían para el
Opera siguieran el modelo de
la Grand Opera
francesa tan estrictamente como los compositores locales, y era obligatorio
presentar todos los trabajos en francés.
Wagner escribió
Rienzi (1842) para la Opera de París; sin embargo su agitada carrera le impidió
que fuera presentada allí. El compositor de
Tannhauser estuvo dispuesto a traducir
su libreto y agregarle un ballet para la premier parisina en 1861. Pero la
ubicación inconvencional de este ballet en la escena de apertura hizo enfadar a
los locales, y al poco tiempo la obra fue retirada.
Verdi escribió o
revisó varias composiciones del estilo "Grand" para París, el más destacado de
los cuales es Don
Carlos, cuya premier francesa de cinco actos tuvo lugar en 1867 y de la cual
se hizo posteriormente una versión italiana de 4 actos. La influencia de este
estilo en los trabajos posteriores de estos compositores puede ser vista en la
espectacular ópera Aida de Verdi y en los efectos escénicos más complejos de
Wagner, tales como la caída del castillo mágico de Klingsor en la obra
Parsifal.
El término ópera cómica posee una traducción bastante compleja. Durante el siglo
XVIII y a comienzos del XIX hacía referencia al estilo de obra lírica que poseía
escenas simples y diálogos hablados, originariamente con personajes comunes y
argumentos cómicos, y al que se caracterizaba como “ópera liviana”. Entre los
compositores más exitosos de este estilo se encuentran Auber con Fra Diavolo
hacia el año 1830 y Adam con Le postillon de Lonjumeau de 1836 y Si j’étais roi
de 1852. Otros ejemplos son: Zampa de Hérold de 1831, L’éclair de Halévy de 1835
y L’étoile du nord de Meyerbeer de 1854.
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Luego, hacia finales del siglo XIX se llamaba ópera cómica a cualquier ópera con
diálogos hablados, no importara cuan serio fuera el tema, y desapareció el
término “liviana”. También es España apareció
la zarzuela. El Opera-Comique,
de cuyo ejemplo es
Djamileh, fue
un teatro que presentaba dichos
trabajos. Luego de 1870, mientras el teatro principal adquiría una tradición más
cerrada, el Comique cada vez presentaba más trabajos extranjeros, obras nuevas
poco convencionales y desde entonces, cualquier trabajo que fuera presentado
allí era calificado como ópera cómica, incluso las sombrías óperas Lakmé o
Louise.
Jacques Offenbach fue responsable de la popularidad de la opereta francesa hacia
finales del siglo XIX. Escribió en total 97 operetas y una obra mas que no pudo
terminar. Las operetas, usualmente nombradas con el término de “ópera bufa”,
eran luminosas y satíricas, con diálogos hablados y gran cantidad de tonos
memorables. La mejor opereta de Offenbach fue Orphée aux enfers una sátira del
mito clásico, en donde Eurídice y Orpheus no pueden entenderse entre ellos. Este
trabajo contiene el famoso tono cancán, conocido por millones de personas que
nunca se han sentado a un teatro. Otras de las operetas más reconocidas de
Offenbach son: La Belle Hélene en 1864 y La Vie Parisiense, hacia el año
1866. Otros trabajos de este estilo son: Le Docteur Miracle y la
ópera Djamileh de
Bizet y Fleur-de-thé
de Lecocq.
Luego de la muerte de
Meyerbeer en 1864, varios compositores continuaron escribiendo trabajos
denominados "Grand" o mayores, por ejemplo Massenet con Hérodiade en 1881
y Saint-Saëns con Henri VIII o
Sansón y
Dalila. Mientras que las nuevas presentaciones en el
teatro principal fueron declinando, el estilo de ópera cómica se volvía
más serio, por lo cual la diferencia entre ambos estilos recae en la
simple presencia o ausencia de ballets y recitativos.
La administración del teatro mayor se tornó cada vez más conservadora y
sus cantantes fueron aislados del contacto internacional. Mientras tanto,
la Opera Cómica se volvía más aventurera y permanecía en contacto con las
tendencias internacionales, por lo cual las composiciones más conocidas
del período posterior a 1870 tales como
Carmen, Los
cuentos de Hoffmann, Manon, Lakmé, Louise y Pelléas et Mélisande
pertenecen a este estilo.
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