PianoMundo OperaTodo sobre óperas clásicas y sus compositores. |
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La vida de María Callas
Maria Callas nació en el año
1923 en Nueva York. Hija de padres griegos, su madre era Cecilia Sofia Anna
Maria Kalogeropoulos. Callas hizo su verdadero debut con la
ópera Tosca, en el Opera
de Atenas el 4 de Julio de 1941, y luego continuó con Santuzza y Leonora durante
los siguientes tres años. En 1945 Callas regresó a Nueva York donde fue oída por
Zenatello, quien la contrató para la obra La Gioconda en la Arena de Verona. Su
exitosa presentación, gracias a su tutor, Serafín fue el comienzo de su
verdadera carrera, y rápidamente fue demandada en
teatros italianos para grandes
representaciones, tales como
Aida,
Turandot, Isolde,
Kundry y Brunnhilde. Demostró su versatilidad en 1949, en Venecia, cuando sólo
tres días antes de personificar a Brunnhilde de
Die Walkure,
Callas interpretó a Elvira de
Il puritani en reemplazo de una colega que se
encontraba enferma. |
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Sus mayores triunfos fueron
Norma, Medee,
Anna Bolena,
Lucia di Lammermoor,
La Traviata y
Tosca. Muchos de estos papeles los repitió en las mayores casas de ópera de todo
el mundo, donde su éxito alcanzó un nivel que recordaba los días de
Caruso y
Chaplin. Su debut en La Scala fue en el año 1950 bajo el papel de
Aida; en sus
primeras apariciones en Londres (1952), Chicago (1954) y Nueva York (1956)
interpretó a Norma.
Otra de las veces en
las que Maria apareció en los titulares fue cuando fue llamada para cantar
en una interpretación de gala de la ópera Norma, en el Opera House de
Roma, el 2 de Enero de 1958. A dicha presentación acudiría, además, el
presidente de Italia, Giovanni Gronchi y su esposa. Desafortunadamente,
habían visto a Maria bebiendo champagne y habiéndose quedado hasta muy
tarde en un club nocturno, muy de moda en Italia durante Año Nuevo. Contra
la orden de sus doctores, María subió a escena pero su voz se encontraba
en un pésimo estado. Al final del primer acto, la mitad de la audiencia la
abucheaba mientras que la otra mitad se encontraba sentada en un silencio
shokeante. Maria escapó por una salida trasera, y un anunciante tuvo que
comunicar que la presentación simplemente no podía continuar.
Su estado de excitación
frente a este hecho despertó aún más su fuerza dramática. Había autoridad
en todo lo que hacía, y en cada frase que pronunciaba. Su voz era un
instrumento impresionante con su penetrante e individual cualidad. Durante
los ’60, se fue retirando gradualmente del escenario de la ópera e hizo su
presentación final con el papel de Tosca en el Covent Garden en 1965. Algunas de sus versiones de arias selectas de Maria Callas se pueden ver aquí. |
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