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Sinopsis de la ópera
Il Trovatore
de
Giuseppe Verdi
Acto I
(El duelo) Afuera del palacio Aliaferia en Aragón, los soldados del Conde
di Luna están esperando para capturar a Manrico, un trovador, quien está
enemistado con el conde. Ferrando, capitán de la guardia, mantiene a sus hombres
despiertos diciéndoles que una mujer llamada Gypsy fue quemada varios años
atrás, por el hermano menor de Di Luna, quien era un gran hechicero. La hija de
Gypsy buscó venganza secuestrando al niño y, según dice la historia, lo quemó en
la misma hoguera donde murió su madre. Di Luna, sin embargo, aún tiene la
esperanza de que su hermano siga vivo.
En los jardines del palacio, Leonora confiesa a Inez como durante un torneo
colocó la corona de flores sobre la frente del desconocido caballero victorioso
que usaba una armadura negra como el carbón; ella no lo volvió a ver hasta que
el llegó a ella para cantarle una serenata. Sin embargo, Inez tiene algunas
dudas, y Leonora declara su amor al apuesto extraño. Simultáneamente la canción
de Manrico es oída en la distancia, y Leonora se apresura para saludarlo. El
celoso conde desafía a Manrico a un duelo, y ellos salen deprisa afuera.
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Acto II
(Gypsy) Al despuntar el alba en las montañas Biscay, Gypsies cantan en el
trabajo con un martillo y un yunque. Azucena –la hija de Gypsy que describió
Ferrando– revive la ardiente ejecución de su madre, recordando la súplica de
venganza de la mujer. Manrico le pide oír su historia completa, quedando
confundido cuando Azucena, abrumada por sus recuerdos, comenta por error que
lanzó a su propio hijo en las llamas. Asegurándose él del amor de una madre,
Azucena pide a Manrico que jure venganza, pero el dice que un poder extraño
detuvo su mano en el momento en que hubiera podido matar a Di Luna en el duelo.
Un mensajero lleva noticias a Leonora, quien creyendo que Manrico había
fallecido en el duelo, planea entrar en un convento. A pesar de las plegarias de
Azucena, Manrico se apresura a partir.
Di Luna, enamorado apasionadamente de Leonora, espera a que parta hacia el
convento para allí secuestrarla. Cuando ella entra con las monjas, el avanza
hacia adelante dando grandes zancadas, sólo para ser detenido por Manrico, quien
apareció de repente con sus hombres. Luego de forcejeos, los amantes escapan.
Acto III
(El hijo de Gypsy) Di Luna se estableció en un campo cerca del bastión de
Castellor, donde Manrico ha llevado a Leonora. Luego de que los soldados
cantaran con entusiasmo por su victoria, Ferrando conduce a Azucena, quien
fue encontrada cerca de allí. Gypsy describe su pobre y solitaria vida, y
dice que sólo está buscando a su hijo. Di Luna revela su identidad, a lo
cual Azucena retrocede y es reconocida por Ferrando como la supuesta
asesina del hermano bebé de Di Luna. El conde ordena que sea quemada en la
hoguera.
Dentro del castillo, Manrico asegura a Leonora que es el amor de ella lo
que lo hace invencible. Mientras la pareja se prepara para ir a casarse en
la capilla, el asistente de Manrico, Ruiz irrumpe en la habitación
diciendo que Azucena ha sido capturada y atada en la hoguera. Manrico
queda horrorizado al ver en la distancia la hoguera ardiendo. El corre a
rescatar a su madre, jurando venganza.
Acto IV
(La tortura) Ruiz lleva a Leonora al pie de la torre en la cual ha sido
capturado Manrico. Allí ruega por la libertad de su amado. Se oye a los
monjes entonando un Miserere para el alma del condenado, mientras Manrico
canta su despedida desde adentro del bastión. Leonora se propone salvarlo.
Cuando Di Luna aparece, Leonora se rinde ante el, pero secretamente bebe
un poco de veneno.
En su celda, Manrico consuela a Azucena, quien anhela su hogar en las
montañas. No mucho después de que la anciana Gypsy se duerme que Leonora
se apresura a decirle a su amante que ya se encuentra a salvo, apurándolo
para que se escapen. Manrico comprende el precio de su libertad y la
denuncia, pero el veneno comienza a hacer efecto y la sostuvo en sus
brazos mientras moría. Furioso por haber sido engañado de ese modo, Di
Luna envía a Manrico con el verdugo, mientras Azucena tambalea al ver caer
el hacha. Ella llora y dice que su madre ha sido vengada, pues Di Luna
acaba de matar a su propio hermano.
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