Libreto de la ópera Gianni Schichi de Giácomo Puccini

Lugar y época en que se desarrolla la obra: Florencia, año 1299. Buoso Donati había muerto en su lecho. Sus parientes le lloraron melodramáticamente, hasta que oyeron el rumor de que había dejado todo su dinero al monasterio local. Fue entonces que buscaron frenéticamente su testamento. Rinuccio lo encuentra, pero se rehúsa a mostrárselo a su tía Zita hasta que ella acepte sus condiciones. Si el testamento es favorable para ellos, ella debe permitirle casarse con la hija de Schcchi, Lauretta. La familia Schicchi ha sido despreciada por los Donati desde que han llegado a Florencia. Zita accede a los términos de su sobrino, pues no le importa con quién se case Rinuccio en tanto y en cuanto el testamento los haga ricos, y ambos proceden a leer el testamento del difunto. Mientras tanto Rinuccio envía a llamar a Schicchi. Cuando el testamento confirma el rumor, todos se enfurecen. Como era de esperarse se rehúsan a permitirle a Rinuccio que se case con Lauretta, y rechazan su sugerencia de que Schicchi, quien es bien conocido por sus ingeniosos proyectos, puede ayudarlos. Schicchi y Lauretta llegan, mas su recepción no fue del todo cálida. El señor Schicchi, viendo cuan abatidos se encuentran los parientes de Rinuccio, asume de modo poco caritativo que Donati debe estar mejor. Él está erróneamente informado por lo que intenta consolarlos mencionándoles su herencia. Zita, emocionada por las rápidas condolencias de Schicchi, explica con enfado la situación, y se rehúsa a oír nada sobre el matrimonio. Rinuccio le ruega a Schicchi que lo ayude. Sin embargo, Gianni Schicchi, disgustado por su recepción, se rehúsa a ayudar a “esa gente”.

 

El joven intenta persuadirlo nuevamente para que lo haga por su hija, pero Schicci lee el testamento, y proclama que nada puede hacerse. Pero entonces, se le ocurre una idea. En ese momento envía lejos a su hija para que no tuviera conocimiento sobre lo que insinuaba el testamento. Gianni ordena primero que el cuerpo deberá ser movido a otra habitación, y le dice a las mujeres que preparen la cama. Él se asegura de que nadie más se entere de la muerte de Donati—pero antes de que pueda explicar algo llega el doctor de Buoso. Los parientes evitan que el doctor ingrese a la habitación, diciéndole que es para prevenirlo de algún contagio.

Mientras tanto, Schicchi imita la voz de Donati, y le dice al doctor que ya se está sintiendo mejor. Finalmente, el doctor se marcha alabando su talento como médico. Luego Schicchi pasa a explicar su plan: él se hará pasar por Donati y redactará un nuevo testamento. Rinuccio parte en busca del notario. Los parientes de éste se ponen de acuerdo en que lo mejor será dividir la propiedad, a excepción de la mula de Donati (la mejor de Toscana), los molinos, y la casa. También coinciden en que dejarán en manos de Schicchi quien heredará dicha posesiones, pero, uno a uno, regresan para prometerle alguna recompensa si resultan ser los elegidos. Schicchi acepta cada uno de los sobornos—pero luego recuerda todas las penalidades por cometer falsificaciones, pérdida de una mano y exilio permanente de Florencia. El notario llega con varios testigos.

Schicchi dicta que su funeral debe ser modesto, que se deberá repartir una suma minúscula al monasterio, y que accede a la división de sus bienes, mientras los parientes hablan a modo de aprobación. Finalmente cuando debe decidir por sus más preciados bienes, se los otorga a sí mismo, es decir a Schicchi, debido a las atrocidades que pretendían los parientes. Una vez que el notario se ha ido, Gianni Schicchi echa a todos de su casa, y les dice que ya no pueden hacer nada más que tomar lo que deseen en camino hacia la puerta. Ahora Schicchi puede darle a Lauretta un dote bastante importante, y no hay obstáculo alguno para que se case con Rinuccio. Los amantes se abrazan, mientras Schicchi los observa conmovido. En ese momento Gianni Schicchi se da vuelta hacia la audiencia y pregunta si éste no ha sido un buen uso del dinero de Donati. Luego solicita la indulgencia de la audiencia, pese a que ni siquiera la recibió de Dante, rogando en tal extenuante circunstancia.

Otras óperas de Puccini:
Tosca
Madama Butterfly
Le Villi
Edgar
Gianni Schichi
La Rondine
Il Tabarro
La Fanciulla del West
Turandot
Manon Lescaut

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