Libreto de la ópera Fidelio de Beethoven

ACTO I:
España, siglo XVIII. En una prisión, Marzelline, la hija del carcelero Rocco, rechaza la atención del asistente de su padre, Jacquino, que espera casarse con ella. Su corazón se fija en cambio en el nuevo chico mandado, Fidelio. Este último, un chico trabajador, llega con provisiones y envíos y se siente apenado por el interés de Marzelline en él, especialmente desde que tiene la bendición de Rocco. Fidelio es de hecho Leonore, una aristócrata de Sevilla, que llegó a la cárcel disfrazada de niño para encontrar a su marido, Florestan, un preso político que se encuentra encadenado en alguna parte. Cuando Rocco menciona a un hombre cerca de la muerte en la cámara de al lado; Leonore, ante la sospecha de que podría ser Florestan, le pide a Rocco que lo lleve hacia donde se encontraba.

Él acepta, aunque el gobernador de la prisión, Don Pizarro, le permite solo a Rocco ir a los niveles inferiores de la prisión en donde se encontraba. Cuando los soldados se reúnen en el patio, Pizarro aprende de los despachos traídos hacia el que Don Fernando, el ministro del Estado, estaba en camino para inspeccionar la fortaleza. Ante esta noticia el gobernador decide matar a Florestan, su enemigo, y sin demoras le ordena a Rocco que cave una tumba para la víctima en la cárcel. Leonore, habiendo escuchado su plan, se da cuenta de que Pizarro tenia un mal natural y se da cuenta también lo que sufrió su víctima.

 

Después de orar por fuerza para salvar a su marido y mantener la esperanza, de nuevo le ruega a Rocco que la deje acompañarlo a la celda del hombre condenado y también para que le deje a los otros prisioneros unos minutos de aire en el patio. Los hombres saborean su visión de libertad, pero Pizarro les ordena que regresen, y le dice Rocco que se apresure en cavar la tumba de Florestan. Con aprensión, Leonore lo sigue hasta la cárcel.

ACTO II
En una de las celdas más bajas de la prisión, Florestan sueña que Leonore llega para liberarlo. Pero su visión se vuelve en desesperación, y él se hunde hacia abajo agotado. Rocco y Leonore llegan y comienzan a cavar la tumba. Florestan despierta, no reconoce a su mujer, y Leonore casi se descompone por el sonido familiar de su voz. Florestan mueve al carcelero para ofrecerle un trago, y Leonore le da un poco de pan, diciéndole que no pierda la fe. Rocco luego sopla su silbato para avisarle a Pizarro que está todo listo. El gobernador avanza con daga lista para dar el golpe, pero Leonore lo detiene con una pistola. En este momento suena una trompeta: Don Fernando acaba de llegar. Rocco lleva a Pizarro a reunirse con Don Fernando mientras que Leonore y Florestan se abrazan.

En el patio de la cárcel, Don Fernando proclama la justicia para todos. Él se sorprende cuando Rocco trae a su amigo Florestan antes que él y relata los detalles del heroísmo de Leonore. Pizarro es arrestado, y Leonore le saca las cadenas a Florestan. Los demás presos también son liberados, y la multitud saluda a Leonore.

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