El Bel Canto en la ópera

El Bel Canto (proveniente del italiano: canto hermoso) es un término musical italiano, que hace referencia al arte y la ciencia de la técnica vocal que se originó en Italia hacia finales del siglo XVI y alcanzó su auge a comienzos del siglo XIX durante la era de la ópera del mismo nombre.

Rossini, Bellini, y Donizetti son los exponentes más conocidos de este estilo, que floreció, aproximadamente entre 1810 y 1830. También debe dársele crédito al compositor del siglo XVII, Pietro Cavalli, por introducir este concepto, pero su calma y sus fluidas líneas melódicas forman parte de un estilo diferente que pertenece a otra era completamente distinta.

El canto de Bel Canto se caracteriza por enfocarse en la perfecta igualdad y uniformidad de la voz, el legato habilidoso, un registro superior claro, una estupenda agilidad y flexibilidad y un timbre dulce muy particular.

Las óperas pertenecientes a este estilo presentan una ornamentación florida y considerable, requiriendo mucho en el camino de las rápidas escalas y cadenzas.

 

Enfatizando la técnica por encima del volumen, este estilo ha sido famosamente relacionado con un ejercicio que dice demostrar su sinopsis, donde un cantante sostiene una vela encendida cerca de su boca y debe cantar sin que la llama se sacuda.

Aparte de la era del bel canto y el estilo de ópera, existe el método de canto “Bel Canto”, que puede ser usado, incluso, dentro de variedades Wagnerianas, Verdianas y también en estilos modernos. Eva Turner utilizó esta técnica al igual que Elena Nicolai, Todor Masaroff y Maria Caniglia; todas voces poderosas y notables.


Mientras que el período de este estilo data inconfundiblemente de principios siglo XIX, el término en sí mismo no fue utilizado sino hasta mediados del mismo siglo. Fue en ese tiempo que los compositores como Wagner, comenzaron a utilizar voces más dramáticas; los que se oponían a esta tendencia protestaban, junto a Rosinni, “Alas para nosotros, hemos perdido nuestro estilo de canto”.

Las sopranos Maria Callas y Johan Sutherland fueron, probablemente, las intérpretes mejores conocidas de esta variedad operística del periodo de la post guerra. (Virginia Zeani y Leyla Vencer fueron ambas, sopranos de este estilo con las mismas habilidades, pero hicieron pocas grabaciones y por ello fueron menos famosas en América). En años más recientes, June Anderson hizo interesantes grabaciones también.

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