Instrumentos MusicalesTeoría y práctica de su uso, construcción e interpretación. |
![]() |
|
|
El sentido del oído en el ser humano
Nuestro sistema auditivo consta de tres secciones básicas, el oído externo, el
medio y el oído interno. Su importancia es radical a la hora de apreciar los
sonidos de los instrumentos
musicales. Cada una de estas secciones tiene un propósito específico en la
difícil tarea de detectar e interpretar los
sonidos. El
oído externo capta los sonidos del exterior y sirve de canal para transmitir
dichos sonidos al oído medio. Allí, se transforma la energía de las ondas
sonoras en vibraciones internas de la estructura ósea media; luego, dichas
vibraciones, se convierten en ondas comprimidas que pasan a los fluidos
internos. En el oído interno se transforma la energía de las ondas comprimidas
en impulsos nerviosos, para que puedan ser transmitidos al cerebro. |
|||
|
Dinámica funcional del oído
Los tres
pequeños huesos actúan como palancas para amplificar las
frecuencias de las
ondas. Debido a una ventaja mecánica, la forma del estribo es más eficiente que
la del martillo. Inclusive es mejor que la del tímpano ya que Desde que la
presión de la onda choca contra la superficie plana del tímpano, se concentra en
las pequeñas curvas del estribo, por ello la fuerza del estribo al vibrar es 15
veces mayor que la del tímpano. Esta característica realza nuestra habilidad
para oír aquellos sonidos casi imperceptibles. La cavidad del oído medio se
conecta a la boca por el Tubo de Eustaquio. Esta conexión permite igualar la
presión dentro de las distintas cavidades del oído. Durante un resfriado, este
tubo se bloquea con mucosa y es incapaz de equilibrar la presión; generalmente
esto provoca dolor de oídos y otros malestares. El oído interno está formado por la cóclea, los canales semicirculares o el laberinto, y el nervio auditivo. La cóclea y los canales semicirculares están llenos con un fluido acuoso. Dicho fluido y las células nerviosas del laberinto no cumplen función alguna en el momento de la audición; ellos, simplemente, sirven como acelerómetros para la detección de movimientos acelerados y colaboran en mantener el equilibrio. La cóclea es un órgano con forma de caracol que debería ser capaz de estirarse aproximadamente unos 3 cm. Además de estar llena de fluido, la superficie interna de la cóclea está recubierta por más de 20.000 células nerviosas, tan finas y delgadas como un cabello, que cumplen uno de los papeles más críticos dentro de nuestro sistema auditivo.
Estas células nerviosas difieren de otras en su longitud por pocos nanómetros; asimismo poseen diferentes grados de elasticidad al fluido que pasa sobre ellas. Mientras las ondas comprimidas se mueven en la interfase entre el martillo y la ventana oval del oído interno hacia la cóclea, las pequeñas células nerviosas se activan. Cada una de ellas tiene una sensibilidad natural a una particular frecuencia de vibración. Cuando la frecuencia de las ondas comprimidas encaja con la frecuencia natural de las células nerviosas, éstas resuenan con una prolongada amplitud de vibración. Dicho aumento de amplitud induce a que las células liberen un impulso eléctrico que se transmite hacia el cerebro mediante el nervio auditivo. Mediante un proceso que no se conoce del todo, el cerebro es capaz de interpretar las cualidades del sonido al recibir dichos impulsos nerviosos. Temas relacionados: El oído absoluto o el tono perfecto. |
Menú de navegación: |
|||
|
Entradas recientes |
||||